Franco Policastro
el conflicto de los colores y las formas
 
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Italia (Italie) 




Nacido en S. Gregorio Magno (Salerno) Italia, el 6.12.1957. Cursa estudios en el Liceo artístico de Eboli y se licencia en Bellas Artes en Florencia. Trabaja como restaurador con la Soprintendenza di Belle Arti di Pisa.
Completados  sus estudios, recorre diversos países europeos

y se instala en España, donde vive  y desarrolla su trabajo artístico.

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critiques et commentaires

La materia, densa, pastosa, si compone in ampie macchie di vorticante colore.
Il disegno é spesso sottinteso, ma in questo magma di rossi, bruni, azzurri si intuiscono esoterici profili di cavalieri, madonne e deserti paesaggi su cui giova un silenzio colmo d´attesa. Sono le immagini sfogate di un modo previssuto ed elaborato dall´inconscio che la razzionalitá sensibile instintivamente riproduce con pennelate ora piatte ora farneticanti ora graffiate sempre di grande intensitá.
La drammaticitá e il motivo di questa pittura ed anche lá dove essa pare trovare un piú pacata atmosfera, il segno rimane icastico ed essenziale cosí che giungendo al suo limite estremo si esprime in nitidi tagli su appunti di colore.
Pittura drammatica e per certi versi romantica, che se questo termine cosí strabusato serve ancora ad indicare un appasionato movimento dell´animo.

Rita Albera

Franco Policastro italiano de nacimiento y gaditano de residencia habitual. combinación esta no poco frecuente a lo largo de la trimilenaria historia Urbana de Cádiz y de Italia.
Su temperamento de apariencia tranquila, contrasta con su pintura impactantey apasionada. Como otros artistas plásticos, que maduran en la generación de los 80 durante el periodo de las llamadas transvanguadias o postmodernidad, posee un estilo personal, intransferible y ecléctico, que participa, en un caso concreto, en el racionalismo constructivista y en el impulso vital del expresionismo abstracto.
Pinta sobre todo, figuras en espacios imaginarios, libros relojes, y directamente, formas abstractas.
Todo ello, con un excelente oficio, sentido de composición, armonia de los tonos, densidades en las texturas y con unas calidades pictóricas tan evidente que, mirando su obra despacio, te puede gustar mas o menos- a mi, particularmente me gusta mucho-, pero nadie puede decir en serio la frase de la incomprensión del arte <moderno: "esto lo hace mi hijo".
No obstante, si alguien tiene un hijo pequeño que pinte igual de bien que Policastro, le aseguro que, con esa mezcla de precocidad y talento, tiene un genio en le familia.

José Manuel Vera
1988

el conflicto de los colores y las formas
Pincelada a la vez efímera y rotunda la de francesco policastro, como anuncio de este drama de la estética que debe ser el arte plástico. Por supuesto que nuestro pintor no puede olvidar su conciencia mediterránea, pero hablar ahora del color y la luz de su Salerno natal  -que sí,que se le escapan del pincel como sin querer- sería superficial u tópico, porque en Policastro hay otras muchas cosas.
De momento , hay como una obsesión recurrente por dar fe de ese debate entre la sugerencia y la confirmación; de ahí los contraste de color, unas veces violentos y otras sosegados, que dejan entrever en ocasiones una figura humana reinventada y adivinable, unas formas orgánicas que nos observan o que se difuminan entre los restante elementos del cuadro. A través, pues, de esa existencia efímera y al mismo tiempo permanente, los objetos de la imaginación de nuestro pintor van levantando acta del terrible  conflicto del mundo que él ha descubierto a su paso por la vida.
   Pero como todo gran pintor, Policastro tiene mucho de poeta, Esta ánforas arcaicas e incaicas no son mas que la estrofa armonizadas del contexto poemático que forma esta exposición Sevillana. Esos trazos de espátula dado con valentía o ese golpe espontáneo del pincel legan como una honda voz poética al espectador y éste recoge la intención y el mensaje con veneración y se siente poeta como el pintor. He aquí otra faceta de Policastro: hacer del espectador partícipe de su obra, cómplice y creador de lo que siente ante sus ojos.
       Para confirmar esa actitud, ahí están esos rostros sólo intuidos entre los trazos de un color que parece huir de nosotros, esas pinceladas delicadamente inacabadas, que nos invitan a que terminemos con nuestra imaginación la idea que deslumbró el artista en su propia mente. Esta recurrente obsesión de moverse desde lo espontáneo y sugerido a lo permanente y confirmado, constituye el auténtico discurso meditativo del arte que es en el caso de esta exposición se concentra en el contraste de lo antiguo frente al contemporáneo- el ánfora pretérita, azteca o inca, junto al moderno utensilio consumista- al mismo tiempo que se ofrece un homenaje al habitante precolombino invadido, descoyuntado, por el hombre europeo: un motivo mas de reflexión que nos ofrece Policastro en os días jubilares de este Quinto Centenario.

Manolo Pérez Casaux
1992

EL arte actual inmerso e un profundo proceso de revisión, busca con ansiedad los criterios básicos que aporten una meridiana claridad a una situación a la que ha sido abocada por el excesivo apresuramiento de no pocos que, autoproclamados paladines de la modernidad, dictaron unos tácitos postulados que sólo consiguieron crear el absoluto desconcierto en unas actuaciones que, cada vez más, se hacían incontrolables, incluso, para los que habían cimentado tan incongruente desarrollo. Se vivieron unos años ochenta en los que, casi todo era válido; en los que cualquier planteamiento llegaba a convertirse en ley absoluta sólo con estar fundamentada en unas farragosas argumentaciones dialécticas, sobre todo, venir auspiciado por aquellos que, en nombre de una hipotética vanguardia – adquirían privilegios de infalibles verdades seguidas, incondicionalmente, por legiones de espíritus pusilánimes que se subían al carro de luna falsa modernidad vacía y efímera. Mientras tanto entre tantas turbulencias conceptuales, muchas participaban de un ejercicio serio, ajeno, por completo, a las veleidades que se macaban desde ciertas galerías de relumbrón o por algunos advenedizos que buscaban mas su propio prestigio qu el desenlace lógico de una actividad que, claramente estaba perdiendo los rumbos,
Francesco Policastro es unos de los artistas a los que todo esto le ha cogido en la soledad íntima de su estudio, ejerciendo la autentica función a la que el autor debe dar prioridad: la del trabajo sistemático. Los de mas solo le sirve de mera referencia marginal.

Bernardo Palomo
1994